Bésala, que recoja sus pasos y se inunde de amor
y de sueño de luz y de oro
Bésala, que recorra el rojo laberinto que pasó
y del fluido surgió y de todo
Bésala y que no tenga que decir lo que no dice hoy
su sabia imagen, su lobo errante al fin, su ɾostɾo oseo.
Bésala porque igual el vaso no se ha quebrado
y si se quiebra al fin, igual será de dios.
Tanto [C7]tiempo que cargó en su piel
la llama ignota, la cruz que falta
la infame piedra que mata, que mata.